¿Por qué el agua del mar de Galicia es tan fría?

¿Por qué a veces el agua del mar está tan fría en Galicia?

Las aguas de Galicia siempre han tenido una cierta fama de estar muy frías, pero lo cierto es que su temperatura varía bastante a lo largo del año y no siempre están tan frías como se dice (aunque no son precisamente calientes).

Existen muchos factores que pueden hacer variar la temperatura del agua. Así por ejemplo en el interior de las rías suele haber una temperatura mayor que en mar abierto, y los días que el mar está más calmado también suele estar un poco más caliente el agua, aunque solo sea en la superficie. La temperatura del agua de mar puede variar fácilmente entre los 18-20 ºC, lo cual resulta muy placentero, y los 10-12ºC, que aunque pueda parecer que no es tan baja en el agua se siente como si te clavasen cuchillas. Si esto último te pasa en verano, probablemente es por el afloramiento. Y es mejor no probar a meter la cabeza.

Sin embargo, hay ocasiones en las que el agua de mar está excepcionalmente fría en Galicia, incluso en verano, de esas veces en las que vas a la playa y tan solo meter los pies en él, se sienten escalofríos en todo el cuerpo y hasta un entumecimiento de las extremidades. A veces este enfriamiento de las aguas se produce de forma muy brusca, en ocasiones con tan solo unas horas de diferencia. ¿A qué se debe este “enfriamiento” repentino de las aguas?

 

El fenómeno de afloramiento

Para aquellos ajenos al término, hemos de iniciar este apartado diciendo que no, nada tiene que ver con las flores ni con las algas (al menos de forma directa).

El conocido como afloramiento es un fenómeno por el que las aguas frías y profundas suben hacia la superficie haciendo que los bañistas suframos de lo lindo cuando nos adentramos en las aguas, especialmente si los bañistas son turistas y no están acostumbrados por venir del Mediterráneo. Pero lo más importante de este fenómeno es que resulta fundamental para aportar nutrientes a todos los seres vivos del mar gallego, aumentando la productividad, el marisqueo y la pesca. Es por tanto un fenómeno del cual depende una gran número de familias gallegas.

Frente a las costas gallegas transcurren diversas corrientes marinas; algunas cálidas, como la conocida Corriente del Golfo (de México), y otras frías, que viajan por las profundidades del Océano  Atlántico. En lo que se refiere a estas últimas, al acercarse a la costa, el agua fría que traen estas corrientes desde muy alejados puntos del Globo, comienzan a calentarse levemente, perdiendo la mayor densidad del agua fría, respecto a la más caliente, y haciendo que ésta “aflore” de forma abrupta, es decir, que suba a superficie rápidamente, al perder la densidad que le mantenía en las profundidades. Cuando llega a superficie, ésta es llevada a las playas, y al resto de la costa obviamente, arrastrando consigo un sinfín de nutrientes que fueron depositados durante el año en el fondo marino. Así, se produce un doble fenómeno: por un lado los turistas pueden ratificar que la leyenda del agua fría en las playas gallegas es del todo cierta, y por otro lado, los peces y mariscos gallegos pueden alimentarse de la gran cantidad de fitoplancton que se desarrolla al albur de los nutrientes que el afloramiento trae consigo.

El microscópico fitoplancton es la base de la red trófica de los mares y rías, gracias a él todos los animales marinos se alimentan, directa o indirectamente.

Así, los peces y los mariscos artrópodos, moluscos, equinodermos, crustáceos, etc. (centollas, vieiras, erizos y percebes, por ejemplo y en ese orden) dependen del afloramiento para subsistir, y por extensión todas las personas que se dedican a la pesca y al marisqueo, a la venta y comercialización, al transporte, a la restauración y al turismo de Galicia. Podemos decir que la cadena alimenticia gallega sale a tierra firme para continuar sus eslabones entre los humanos.

Según la FAO, las aguas de las rías gallegas constituyen uno de los depósitos de fitoplancton más importantes de todo el planeta, y ello es debido principalmente al fenómeno de afloramiento que se produce en las rías gallegas.

Según indican algunos estudios científicos, lamentablemente la aceleración del cambio climático está provocando graves alteraciones en las corrientes oceánicas y en los ciclos atmosféricos que regulan el clima global. Debido a ello, es probable que los fenómenos de afloramiento se vean afectados. Solo el tiempo y los estudios dirán qué ocurre finalmente en Galicia y hasta qué punto se verá afectada la biodiversidad, la pesca y las personas debido a la alteración del clima.

Cuerdas con mejillones

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